El coronavirus no solo llegó para causarnos temor a enfermarnos sino también para afectar nuestra salud mental. Con el virus, las áreas de trabajo cambiaron, cerraron las escuelas por lo que los niños están en casa mientras hacemos nuestras labores domesticas y tenemos reuniones virtuales, cambiaron nuestros hábitos alimenticios y pasamos la mayor parte de nuestro tiempo en casa.

La Dra. Karina Fallas, especialista en psiquiatría está aquí para ayudarnos a llevar la incertidumbre, el estrés y la falta de concentración que nos ha generado la pandemia.  

A más de un año de vivir bajo una nueva pero forzada realidad, siguen existiendo factores difíciles como el distanciamiento, el llamar y pedir comida poco saludable, el consumo de licor en casa y estar llenos de malas noticias y preocupación.

Esto ha traído más pacientes que sufren depresión, ansiedad, lo que denota temas asociados al estrés laboral. Temor de salir de casa, miedo de que algo pueda pasar y traer a casas los pendientes, las reuniones y responsabilidades del día a día.

El estrés lleva al desgaste laboral, las personas podrían desencadenar un episodio depresivo o ansioso severo.

Llegan a hacernos compañía la ira, la tristeza, no disfrutamos lo que antes disfrutábamos, hay mayor preocupación a cosas irracionales, crisis internas, baja autoestima, sentimos que no son suficientes nuestros esfuerzos, llega el insomnio, los dolores de cabeza y corporales, la tensión muscular y los problemas digestivos.

A nivel físico, se activa también la amígdala por estar estresados, ésta libera el cortisol, que es el encargado de mantenernos activos ante una situación de peligro, pero si se activa cuando no debe aumenta nuestra presión arterial, el azúcar y otros factores que pueden ser perjudiciales para nuestra salud.

Debemos trabajar en nuestra resiliencia, que es la capacidad para adaptarnos al cambio de una manera saludable. Y es importante atender las siguientes áreas:

Alimentación: la tendencia nutricional moderna es el exceso de harinas dulces y la disminución de alimentos sanos. No caigamos en la trampa del aburrimiento y pedir comida poco sana con frecuencia.

Actividad física: ayuda a regular la amígdala, proporciona un mejor descanso, brinda más energía y alivia los dolores en el cuerpo.

Evitar las personas con comentarios negativos.

Sueño: dormir horas adecuadas, sin televisión, separarnos del teléfono de 60 a 90 minutos antes de dormir, mantener un difusor en el cuarto, bañarse antes de dormir para relajarse.

Gamalate B6: contiene diferentes sustancias que nos ayudan para condiciones en las que podemos tener dificultades en adaptación social, familiar, económica, disminución educativa y problemas de concentración. Así como la inestabilidad emocional, al existir alta demanda laboral, donde tenemos que estar activos y sentimos que nos estamos abrumando. Se toman dos cápsulas, dos veces al día hasta completar el ciclo de dos meses.

¡Queremos que estés bien!