Desde el momento que nacemos nuestra piel empieza a experimentar cambios, y con cada año de vida se transforma y envejece. ¿A partir de qué edad es necesario implementar una rutina de cuidado facial? ¿En qué momento nuestra piel empieza a mostrar signos evidentes de envejecimiento?
MV: El momento de la adolescencia es de vital importancia para iniciar con una buena rutina sobre todo de limpieza; es ahí donde se establecen hábitos de higiene importante. En esa etapa el enfoque deberá estar en la limpieza y equilibrio de nuestra piel para así evitar brotes, manchas o cicatrices innecesarias. Entrando en nuestros 20s es donde debemos introducir más elementos y establecer una rutina diaria de auto cuido que debería incluir una buena limpieza, tonificación, hidratación y protección solar. A partir de los 30 años, ya nuestra piel empieza a requerir de más cantidad de principios activos, es decir, no solo necesitamos equilibrar el exceso de grasa o regular la hidratación, sino que necesitamos nutrientes adicionales como antioxidantes, despigmentantes, vitaminas, entre otros. Adicionalmente se recomiendan tratamientos estéticos más específicos que favorezcan la producción de colágeno y elastina para mantener al piel lozana, equilibrada y firme.
Es muy importante protegernos de los rayos solares, pero por otro lado existe evidencia que actualmente hay muchos problemas de salud porque la gran mayoría de las personas trabaja en espacios con poca luz solar y tiene importantes carencias de vitamina D, cuya principal función es ayudar a nuestro organismo a absorber el calcio de los alimentos que ingerimos. ¿Cuál sería su recomendación para aprovechar los beneficios del sol sin dañar nuestra piel? En caso de estar expuestos al sol por un un período más prolongado, ¿qué rutina de cuidado de la piel es ideal para protegernos?
MV: Así es. Se ha estimado que cerca de un billón de personas a nivel mundial tiene deficiencias de vitamina D, sobretodo en países donde la exposición al sol es muy baja y la alimentación es deficiente, por lo que se cree que este número no es representativo debido a la falta de información al respecto en la mayoría de los países. Es importante tomar al menos 10 minutos de sol diario en las primeras horas de la mañana (antes de las 8:00 am), ojalá con la mayoría de nuestro cuerpo expuesto a los rayos solares. Una vez tomada esa dosis de vitamina D, se debe utilizar una crema o spray de bloqueador solar adecuado a nuestro tipo de piel, y conforme a las actividades que realizamos durante el día. Es preferible repetir la aplicación más veces que utilizar una protección muy alta solo una vez al día. En caso de que la piel esté demasiado expuesta al sol, se recomienda el uso de vestimenta que bloquee los rayos solares, así como sombrero y anteojos. Es muy importante una dieta rica en antioxidantes, y por supuesto la visita al especialista en dermatología, quien podrá determinar si su piel está sana.
Somos lo que comemos y la alimentación juega un papel importantísimo en la estética y funcionamiento de la piel. ¿Cuáles serían tres consejos que nos daría en cuanto a la dieta y la hidratación para tener una piel más sana?
MV: Debemos recordar que nuestra piel es el órgano más grande que tenemos -y como tal- requiere de una fuente balanceada de alimentos para mantenerse en condiciones adecuadas.
- Es fundamental hidratarnos adecuadamente. La piel es el órgano que recibe el agua de manera más tardía, ya que los órganos vitales son los primeros en obtener los beneficios de la misma. No olvidemos tomar al menos ocho vasos de agua filtrada, sin excedentes de químicos o azúcares.
- Nuestra alimentación debe estar basada en alimentos que vengan de la tierra; frutas, verduras, leguminosas, semillas y granos. Hoy en día consumimos más comida procesada que alimentos naturales. Debemos volver a nuestras raíces y elegir opciones de alta calidad, evitar los azúcares, las carnes en exceso, el alcohol y el tabaco.
¿Podría explicarnos la función específica de cremas que contienen vitamina, los serums, los hidratantes para contorno de ojos, el ácido hialurónico y los complementos de colágeno? ¿Es recomendable aplicar esta rutina en la mañana y en la noche? ¿Cuáles son los signos para saber si hay algún producto que nos está haciendo un efecto adverso?
MV: Antes de contestar esa pregunta es importante aclarar varias cosas: es indispensable conocer que tipo o condición de piel tenemos antes de elegir una crema o producto, y para ello la persona más indicada es una especialista en estética y/o dermatología para orientarnos. Por otro lado es relevante investigar qué es lo que vamos a adquirir, sobre todo porque hay productos con exceso de químicos, otros que no tienen una buena cantidad de principios activos, o aquellos que carecen de capacidad de absorción, lo que en vez de favorecer nuestra piel terminan dañándola. Básicamente los principios activos son los que hacen la gran diferencia entre las cremas que hay en el mercado. Podemos mencionar el ácido hialurónico, el retinol, la vitamina c, la vitamina E, los oligoelementos, entre otros. Cada uno de ellos tiene una función diferente en nuestra piel; unos aportan más hidratación, otros son antioxidantes y otros favorecen la regeneración de nuestro tejido. A grandes rasgos podríamos mencionar que los sérum son de textura más ligera y por tanto ofrecen una rápida absorción. Las cremas hidratantes son una emulsión más concentrada y necesitan más tiempo para su total absorción. Las cremas nutritivas aportan a la piel lípidos, formaciones moleculares que le sirven como reserva energética y se recomienda aplicarlas por la noche para intensificar sus efectos. Por su parte el contorno para los ojos es un producto más ligero, ya que la piel de esta zona es más sensible y tiene una estructura diferente.
Y para terminar; hay muchos especialistas que dicen que extraer los barros y espinillas promueve o estimula su producción. ¿Es eso cierto o falso? ¿Cada cuánto es adecuado hacerse una limpieza facial profunda con extracción, y cuáles son sus beneficios a corto y largo plazo?
MV: Aquí no hay una verdad absoluta. Cada caso debe ser analizado y cada tratamiento debe ser adaptado según la piel del paciente. Las personas con lesiones importantes de acné, alergias, rosácea o sensibilidad extrema deben evitar tocarse la cara o las zonas afectadas y buscar ayuda médica, en pieles sanas se recomienda realizar una limpieza profunda al menos una vez al mes. Cabe destacar que la limpieza siempre deberá ser realizada por un especialista y que la piel no debería quedar irritada, inflamada o con laceraciones. La idea de la limpieza es eliminar impurezas y aportar los nutrientes que la piel necesita para estar sana.
Para más información puede contactar a Marjorie Valverde, Fundadora y CEO de Estética y Spa Rejuvenique.
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