Los cambios de temperatura, las lluvias repentinas, los alérgenos en el ambiente y los virus que nunca faltan, tienden a causar un aumento en las enfermedades respiratorias, durante los meses de abril y mayo, tanto en niños, como en adultos. Para aclararnos dudas y darnos recomendaciones, en esta edición contamos con la colaboración del Dr. Juan Antonio Botero Zaccour especialista en Neumología, de la Clínica Católica y del Hospital Metropolitano.
Ante los factores mencionados, se registra un incremento en las enfermedades respiratorias. ¿Cuáles son las formas de “nutrir” -ya sea con alimentos o vitaminas- nuestro sistema respiratorio para afrontar los virus e infecciones tan comunes de los meses de abril y mayo?
JB: Los meses de abril y mayo son conocidos como la época de transición, pues pasamos de estar en el verano -o estación seca- a la primera etapa de lluvias intensas y temperaturas más bajas. Esto causa un aumento considerable de alérgenos y cuadros virales en el ambiente, y por ende, nuestro sistema respiratorio es mucho más susceptible a todas estas condiciones.
Una alimentación saludables es primordial para el funcionamiento inmunológico óptimo. Las vitaminas del grupo de la A, C, D y E son muy importantes, ya que favorecen la respuesta de los tejidos respiratorios ante los procesos infecciosos. Los alimentos o suplementos ricos en este grupo de vitaminas pueden ser de gran ayuda para reducir al máximo la incidencia de enfermedades respiratorias.
Sin embargo, es importante aclarar que se debe tener cuidado con la suplementación de vitaminas de los grupos D y E, pues al ser lipofílicas tienden a acumularse en el cuerpo y pueden generar intoxicaciones si se consumen en dosis incorrectas. Es importante recordar que los esquemas de vacunación adecuados y al día, tienen un papel preponderante en esta prevención, tanto para los niños como para los adultos, que tendemos a ser menos constantes en la vacunación periódica.
¿Podría recomendarnos algunos ejercicios para fortalecer los pulmones y la capacidad respiratoria?
JB: Nuestro sistema respiratorio está directamente relacionado con el sistema músculo-esquelético. Por lo anterior todo tipo de ejercicio es provechoso para mejorar la respiración. Siempre se recomienda que la prescripción de la actividad física sea acorde con la capacidad de cada persona, eso incluye limitaciones o lesiones.
No existe un deporte ideal para fortalecer únicamente los pulmones, sin embargo evitar el sedentarismo y mantenernos físicamente activos, siempre va a brindarnos beneficios desde el punto de vista respiratorio. En el caso de personas que por diferentes motivos no pueden realizar ejercicio físico, se recomienda la realización de ejercicios de inspirometría incentiva, como por ejemplo inflar globos de hule o hacer terapia respiratoria con dispositivos más avanzados.
Muchas veces pasamos por alto las señales que nos da una afección respiratoria, y pensamos que es algo pasajero. Sin embargo pueden llegar a ser crónicas, prolongarse en el tiempo, y comprometer otros órganos tan importantes como el corazón. ¿Cuáles serían los síntomas que deberían encender una alarma, en especial para los niños y adultos mayores?
JB: Las infecciones respiratorias agudas son frecuentes en la población general. Normalmente podemos llegar a presentar dos cuadros respiratorios infecciosos por año, sin embargo cuando tienden a prolongarse más de un par semanas -o repetirse varias veces al año- es recomendable buscar la valoración de un profesional.
En cuanto a los cuadros agudos, si estos se asocian a dolor a nivel de cavidad toráxica, presentan fiebre persistente más allá de cinco días, y los síntomas empeoran después del quinto día es recomendable consultar con su médico para descartar una complicación más allá de la infección inicial.
¿Podríamos decir que después de más de dos años de pandemia el Covid-19 debilitó las defensas y el sistema inmunológico de la población en general? ¿Cree que con el tiempo esto podría mejorar -volvernos más resistentes a este tipo de virus- o por el contrario estamos más propensos a sufrir de consecuencias más graves ante otras variantes?
JB: El hecho de pasar un período de aislamiento prolongado generó que un porcentaje de la población nunca se haya expuesto a algunos virus y que estos en el futuro puedan generar infecciones con síntomas importantes. No es que nuestras defensas se hayan debilitado, lo que ocurre es que nuestro sistema inmunológico va aprendiendo o entrenándose con los diferentes gérmenes y alérgenos a los que se va enfrentando.
En un período tan largo de aislamiento tuvimos poca exposición a virus circulantes, por esto puede ser que con el regreso a las clases presenciales en escuelas y colegios, y la reducción de protocolos de prevención, estemos viendo este aumento de infecciones respiratorias.
Es probable que el SARS-CoV-2 se convierta en un virus estacional, menos agresivo, aunque más contagioso, y generará síntomas respiratorios leves, para el cual a lo largo de estos años hemos ido generando inmunidad por exposición y vacunación.
Se ha demostrado que muchas afecciones de salud están estrechamente ligadas a lo emocional. ¿Pueden la ansiedad y los trastornos depresivos desencadenar una enfermedad respiratoria crónica, o viceversa?
JB: Yo soy del pensamiento que no se puede separar la parte física de lo emocional. Existe mucha información sobre cómo los estados de ánimo pueden tener efectos significativos sobre el comportamiento del cuerpo; sabemos por ejemplo que los pacientes con trastornos depresivos tienden a tener un sistema inmunológico menos robusto, y mayor tendencia a la aparición de procesos infecciosos recurrentes.
En el caso de las condiciones respiratorias, quienes suelen tener más implicaciones en el plano emocional son los pacientes con asma severa. Esta población tiene una tasa de afecciones psicológicas asociadas muy importantes. La respuesta de los medicamentos suele ser menor, por lo que desde hace varios años se empezó a considerar el manejo de la parte emocional de los pacientes crónicos, para optimizar el resultado de los tratamientos.
El Dr. Botero es graduado de la Universidad de Costa Rica, como Médico Internista. Cuenta con una subespecialidad en Neumología, y suma muchos años de experiencia, tanto para la Caja Costarricense del Seguro Social, como en su consulta privada. Asimismo ha sido profesor en varias universidades y la docencia es una de sus pasiones.
Contacto:
Hospital Clínica Católica Consultorio 12 (sector 4)
Citas al: 2246-3389
Hospital Metropolitano Lindora, Consultorio 31 (2do piso)
Citas al: 4035-1212