Contrario a lo que pensaría la gran mayoría de la gente, que el cáncer –en todas sus formas– es lo que cobra más vidas en Costa Rica, lo cierto es que son las enfermedades cardiovasculares, tanto en hombres como en mujeres.;
El gran problema con este tipo de enfermedad es que puede ser ‘silencioso’ y presentar sintomatología que solemos confundir con estrés, ansiedad o agotamiento. Por otro lado, pueden manifestarse de forma abrupta, sin previo aviso, llevándose a nuestros seres queridos de un infarto fulminante.
Si bien es cierto es que un corazón sano es una máquina perfecta, aquellos con alguna condición son todo un enigma. ¿Podría explicarnos cómo funciona un corazón en óptimas condiciones?
GP: El corazón es el músculo que bombea la sangre rica en oxígeno y nutrientes a los tejidos del cuerpo por medio de las arterias. El ciclo cardiaco funciona como un circuito cerrado siempre en una sola dirección, y el corazón mantiene la sangre en movimiento en el cuerpo.
Los atrios reciben la sangre que vuelve al corazón, los ventrículos bombean la sangre del corazón hacia fuera. Las arterias transportan la sangre oxigenada desde el corazón hacia los tejidos del cuerpo. En los tejidos se extraen los nutrientes y el oxígeno, y la sangre vuelve a través de las venas hacia los pulmones, donde se limpia y se llena de nuevo de oxígeno para ser transportada de vuelta al corazón y luego al resto del cuerpo, donde inicia el ciclo de nuevo.
Hace algunas décadas cuando escuchábamos que alguien padecía o moría por enfermedades relacionadas al corazón, lo asociábamos con personas de más de 60 años. Actualmente estamos viendo a personas en sus treintas con patologías cardíacas muy complejas, no necesariamente hereditarias o genéticas, y cada vez son más frecuentes los casos de infartos en deportistas de alto rendimiento y gente con una salud estable. ¿Cuáles considera usted que son las causas externas a este fenómeno?
GP: Existen factores de riesgo cardiovascular modificables y no modificables. Los factores de riesgo modificables, como por ejemplo fumado, sedentarismo, obesidad, hipertensión arterial y diabetes mellitus. Las personas que son deportistas en general pueden tener la mayor parte o todos estos factores de riesgo bajo control. Pero no debemos olvidar los factores de riesgo cardiovascular no modificables, por ejemplo: antecedentes familiares de cardiopatía isquémica precoz (hombres menores de 55 años y mujeres menores de 65 años), la edad en los hombres, o las mujeres que están atravesando la post menopausia.
Además, debemos recordar que las mujeres tenemos otros factores de riesgo cardiovascular que también nos afectan independientemente de la edad, por ejemplo: las enfermedades autoinmunes, hipertensión o diabetes relacionadas con el embarazo, depresión, etc. Por todo lo anterior, los deportistas, aun cuando tengan los factores de riesgo cardiovascular modificables con adecuado control médico, tienen riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares de importancia que incluso les pueden ocasionar la muerte.
Muchas veces dejamos pasar los síntomas que deberían alertarnos que algo anda mal con nuestro corazón y que podemos estar sufriendo un infarto cardíaco. ¿Cuáles serían las señales que no debemos pasar por alto, y qué debemos hacer al acudir a centro médico si estamos experimentando alguna de ellas?
GP: Lo más importante es escuchar nuestro cuerpo. Generalmente siempre el paciente sabe cuándo algo anda mal. No todos los pacientes presentan los mismos síntomas y sobre todo en la población femenina, adultos mayores o diabéticos, los síntomas no son típicos.
Los síntomas más característicos son: dolor torácico opresivo que -en la mayoría de los casos- se asocia al esfuerzo físico, pero puede irradiarse al cuello, la espalda, los miembros superiores y el epigastrio. Su duración usual es de más de 15 minutos, suele ceder con el reposo y puede causar sudoración fría, náuseas o vómitos.
Si una persona presenta estos síntomas y adicionalmente se levanta por la madrugada con dolor en el pecho, son alertas que no se pueden pasar por alto, y se debe consultar a un servicio de emergencias.
Erróneamente tendemos a pensar que las cardiopatías son más comunes en hombres que mujeres. Sin embargo, mueren más mujeres de enfermedades del corazón que de cáncer de mama o cérvix. Lamentablemente nosotras confundimos los síntomas con estrés, desórdenes hormonales, cansancio acumulado. ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué las mujeres desestimamos las señales de nuestro corazón?
GP: Lamentablemente esto es 100% cierto. Por muchísimo tiempo se pensó que las enfermedades cardiovasculares afectaban solamente a los hombres. Cuando las mujeres decidieron posponer algunas responsabilidades del hogar para hacer consultas médicas y cuidar mejor de su salud, eran diagnosticadas con crisis de ansiedad.
Las mujeres que sí fueron tomadas en serio y diagnosticadas correctamente con enfermedades del corazón, en su mayoría ya se encontraban en un estado más avanzado de la enfermedad y su pronóstico era menos alentador. Los síntomas de ataque cardíaco en las mujeres son generalmente diferentes de los que presentan los hombres. Muchas mujeres que sufren un ataque cardíaco no lo saben; suelen sentir ardor en la región superior del abdomen y pueden tener mareo, malestar estomacal y sudoración. Como podrían no sentir el típico dolor en la mitad izquierda del pecho, muchas mujeres pasan por alto los síntomas que indican que están sufriendo un ataque al corazón