Para entender en contexto este tema –que puede ser tan controversial– es importante conocer, aunque brevemente, la historia sobre las vacunas. Según la Academia Americana de Pediatría, la era de las vacunas inició con el médico Edward Jenner, quien observó que las personas que ordeñaban vacas –y contraían la viruela bovina– estaban protegidas contra la viruela humana.
En 1796 inoculó con fluido de las pústulas de viruela bovina a un niño de ocho años y cuando posteriormente le inyectó el virus de la viruela humana, el niño no se contagió ni tuvo síntomas. Ya en el siglo XIX, el médico francés Louis Pasteur desarrolló la segunda generación de vacunas –entre otras– contra el cólera y la rabia, e introdujo el término vacuna en honor a los experimentos con las vacas de Jenner.
En las últimas dos décadas hemos visto cada vez más casos de padres de familia que deciden no vacunar a sus hijos. Se han conformado grupos “antivacunas”, que ejercen mucho poder de influencia en los medios y las redes sociales.
¿Porqué es tan importante vacunar a nuestros hijos al nacer y continuar con el esquema de vacunación periódicamente?
JS: Es vital que los padres sepan que las vacunas son la forma más efectiva de protegernos contra enfermedades infecciosas. En el siglo pasado, enfermedades prevenibles por medio de la vacunación, eran la principal causa de muerte en todas las edades. Debemos reconocer entonces, que la expectativa de vida del ser humano mejoró dramáticamente con el descubrimiento de las vacunas. De hecho, son la herramienta más eficaz de prevención inventada por el hombre.
Las vacunas evitan millones de muertes en el mundo cada año y gracias a ellas, enfermedades mortales o incapacitantes como el tétano, polio y viruela se han erradicado prácticamente del planeta. Y algunas como sarampión, rubéola y paperas se escuchan en forma esporádica.
¿Podría explicarnos cuáles son las consecuencias en el desarrollo de un bebé que no es vacunado al nacer? ¿Cuáles son las vacunas básicas que debe recibir un recién nacido y qué función cumplen?
JS: Las vacunas, como mencioné, evitan que el bebé se enferme de infecciones totalmente prevenibles. Esto tiene un impacto en la ganancia de peso y desarrollo psicomotor ya que logramos mantener al niño saludable durante los primeros años de vida, período crítico mientras se desarrollan las defensas naturales. Es un escudo protector en la época más vulnerable de la vida.
El esquema básico de vacunación incluye Hepatitis B y BCG al nacer, estas vacunas previenen que el recién nacido enferme gravemente si nace de una madre portadora de hepatitis o tuberculosis. Existen varias vacunas que se colocan a los 2, 4 y 6 meses, que aquí menciono:
- Difteria, tétano y tosferina (DaPT): Protege contra tres enfermedades bacterianas que ponen en riesgo de muerte a los pequeños menores de un año.
- Haemophilus influenza tipo B (Hib): Protege contra una bacteria que comúnmente produce infecciones en las vías respiratorias. La infección más grave por causa de esta bacteria es la meningitis. En los años 90 -antes de la introducción de la vacuna- esta bacteria era la que ocasionaba más casos de meningitis.
- Neumococo (PV13): Protege también contra otra bacteria causante de infecciones respiratorias y meningitis.
- Polio (IP): Protege contra la infección viral causante de parálisis muscular.
A los 15 meses de edad, se debe complementar el esquema con vacunas contra varicela (VZV), el sarampión, la rubéola y las paperas (SRP). Asimismo, se debe administrar un refuerzo adicional de las vacunas que se colocaron a los 2, 4 y 6 meses.
Si bien muchos de los virus que causaron miles de muertes en niños alrededor del mundo han sido prácticamente erradicados, se ha visto el resurgimiento del sarampión en varios países de América, lo que ha despertado una alerta en la Organización Panamericana de la Salud, que ha hecho un llamado a los padres para que sus hijos reciban ambas dosis reglamentarias. ¿Cree usted que la vacunación no debería ser “negociable” con los padres para evitar la propagación masiva de virus? ¿Cuáles son las consecuencias de las conocidas “fiestas de contagio” que promueven los movimientos antivacunas?
JS: Correcto. Como pediatras debemos apelar al buen juicio de los padres. Al evitar las vacunas en sus hijos, los padres realizan una acción consciente que pone en riesgo la salud de sus pequeños, ya que se sabe que los protegen contra infecciones severas que podrían incluso causar la muerte o producir una incapacidad permanente, con más razón nuestro compromiso y obligación como médicos es promover la vacunación.
En Costa Rica, el Ministerio de Salud mediante la Ley de Vacunación Obligatoria, garantiza que los niños sean inoculados. Por otra parte, el sistema de salud público y privado tiene la potestad de tomar acciones legales ante la negativa de los padres de vacunar a un menor de edad.
En cuanto a las “fiestas de contagio”, es una tendencia de algunos padres que quieren evitar la vacunación, y visitan a una persona que esté contagiada de algún virus, por ejemplo, el sarampión, con el fin de exponerse o exponer a sus hijos a dicha enfermedad en forma “controlada”. Sin embargo, estar expuesto a una bacteria o virus en su estado “salvaje”, puede llevar a padecer las formas más severas de dicha infección y sus complicaciones. Las vacunas por otro lado están diseñadas para estimular la producción de anticuerpos, sin padecer los síntomas más severos.