El mundo está experimentando un cambio en el paradigma en cuanto a las labores de cuido y gracias a esfuerzos públicos y privados, poco a poco, se ve a más hombres participando activamente en las tareas de educación y crianza de los más pequeños, lo que ha generado cambios sociales claves que mejoran nuestro entorno.
La evidencia es extensa y demuestra que los padres presentes desde el embarazo son más propensos a responsabilizarse durante la infancia y otras etapas de la vida de sus hijos, lo que contribuye a un mejor desarrollo de sus habilidades sociales y madurez emocional.
En el largo plazo, los futuros adolescentes tienden a adaptarse y participar activamente de la sociedad de forma sana. De forma complementaria, los niños que de bebés cuentan con padres que les cuidan, crían y se divierten con ellos, tienden a contar con niveles de coeficiente intelectual más alto y capacidades de comunicación más desarrolladas.
Por otro lado, existen estudios que señalan que también hay beneficios para los mismos padres cuando se involucran en el desarrollo de sus niños al generarse dinámicas que mejoran comportamientos sociales que reducen prácticas violentas; incluso dentro de la pareja, benefician la salud reproductiva y promueven cambios generacionales.