Para tener una salud integral, debemos considerar el cuidado de la piel como parte esencial de nuestro bienestar. La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo,
y es el responsable de cumplir con funciones vitales como la protección
ante las agresiones externas, regular la temperatura corporal y
eliminar las toxinas por medio de la transpiración.
Aunque
gran parte de la salud de este órgano está determinada por factores
genéticos o incluso por nuestros hábitos (alimentación, sueño, ingesta
de agua, entre otros), la piel se encuentra expuesta a toda clase de elementos
como el medio ambiente, la contaminación y los rayos solares, los
cuales pueden provocar una serie de problemas como la resequedad, el
acné, el envejecimiento prematuro e incluso el cáncer.
La piel cuenta con tres capas:
la epidermis, que es la capa superficial; la dermis, la cual se
encuentra en el medio; y la hipodérmica, la capa más profunda. Los rayos
UV son aquellos que penetran la primera capa y provocan daños a corto
plazo como el eritema (enrojecimiento e inflamación), y quemaduras en la
piel. Por otra parte, los rayos UVA, se internan hasta la dermis y
provocan daños a largo plazo, entre los que destacan las arrugas y las
manchas. Finalmente, los rayos infrarrojos, los cuales no percibimos a
simple vista, penetran hasta la capa más profunda de la piel.
La fotoprotección es uno de los cuidados más importantes
para prevenir los efectos negativos de los rayos solares,
principalmente los UVA y UVB, y de permitir que nuestra piel se mantenga
sana. Utilizar productos con factor de protección solar (FPS) adecuados
para nuestro tipo de piel y el nivel de exposición solar, es
fundamental para obtener resultados óptimos.
¿Qué
recomendaciones deberíamos de seguir a la hora de utilizar productos de
protección solar? Los expertos sugieren lo siguiente:
- Utilizar protección solar todos los días, sin importar la época del año o la cantidad de sol a la que nos vayamos a exponer.
- Procurar mantenernos bajo la sombra en las horas de mayor intensidad solar (entre las 10 de la mañana y las 3 de la tarde).
- Aplicar bloqueador en todas las áreas que están expuestas al sol, tanto en el rostro como en nuestro cuerpo.
- Elegir productos con un factor de protección solar de mínimo 30.
- Reaplicar el bloqueador cada dos horas, principalmente al estar al aire libre o si hacemos actividad física.