
Durante el verano, aumenta el tiempo de exposición al sol y con ello la importancia de incorporar el protector solar como parte de la rutina diaria. En un país con altos niveles de radiación ultravioleta durante todo el año, elegir el producto adecuado y aplicarlo correctamente ayuda a proteger la piel todos los días, no solo en la playa o la piscina. Conocer qué buscar en un protector solar y cómo usarlo hace la diferencia.
¿Por qué es importante elegir bien el protector solar?
No todos los protectores solares ofrecen el mismo nivel de protección ni están pensados para las mismas necesidades. Un aspecto clave es que el producto indique protección de amplio espectro, es decir, que ayude a proteger frente a los rayos UVA y UVB.
Los rayos UVB están asociados al enrojecimiento de la piel, mientras que los UVA actúan de forma más profunda y están presentes incluso en días nublados. Por eso, la fotoprotección debe mantenerse durante todo el año, especialmente en verano.
¿Qué factor de protección solar conviene usar?
El factor de protección solar (FPS) indica el nivel de protección frente a los rayos UVB. Para el uso diario, un FPS 30 suele ser una opción adecuada si se aplica de manera uniforme y se reaplica durante el día.
Los protectores con FPS más alto ofrecen una protección adicional, aunque su efectividad depende en gran medida de la cantidad aplicada y la frecuencia de reaplicación.
Tipos de protector solar según el tipo de piel
Elegir la textura correcta facilita el uso constante del protector solar:
Piel normal o mixta: fórmulas ligeras, en gel o fluido.

Piel seca: con ingredientes humectantes.

Actividades al aire libre: presentaciones resistentes al agua y al sudor.

También es importante considerar zonas como el cuello y las orejas que requieren protección específica.
¿Cómo aplicar correctamente el protector solar?
Para que el protector solar funcione de forma adecuada, se recomienda aplicar dos dedos de producto, idealmente unos 20 minutos antes de la exposición al sol.
La reaplicación del protector solar es clave: debe hacerse cada dos horas y después de nadar, sudar o secarse con toalla, incluso cuando el producto indica resistencia al agua.
La protección solar es parte de una rutina completa
Además del uso de protector solar, se recomienda complementar la fotoprotección con medidas como buscar sombra, usar lentes de sol, sombreros y ropa que cubra la piel, y evitar la exposición directa en las horas de mayor radiación.
Incorporar estas prácticas permite disfrutar del verano mientras se cuida la piel de forma responsable.