La sexualidad es un tema tabú que genera sentimientos encontrados. Por un lado, queremos entender cómo funciona y por otro lado, sentimos vergüenza de preguntar. ¿Según su experiencia, porqué existe aún tanta resistencia para hablar sana y abiertamente de algo que es esencial para los seres humanos?
NV: En mi experiencia como uróloga y en mi preparación como sexóloga, son muchísimas las parejas que llegan a consulta con preguntas básicas que van desde la anatomía hasta cómo funciona la lubricación. El mayor inconveniente es que en el contexto machista -que aún predomina- a los hombres se les ha enseñado que su trabajo en un encuentro sexual es únicamente la penetración. Existe todavía mucha vergüenza a la hora de hablar sobre sexo; en el caso de la mujer porque se nos ha hecho entender a lo largo de la historia que debemos callar, y conformarnos con lo que le nos quiere dar nuestra pareja.
Afortunadamente en las últimas cuatro décadas ha habido una apertura gracias a la literatura, los medios de comunicación y actualmente las redes sociales, por lo que las mujeres están más conscientes y empoderadas sobre su cuerpo y sexualidad. Yo tengo mucha fe -y es una de mis metas profesionales- que el autoconocimiento entre las mujeres se normalice. Poco a poco hablar sobre el auto placer femenino es más común, porque las mujeres están entendiendo que si conocen cómo funciona su cuerpo -y lo que les gusta- van a poder vivirlo de una manera más plena y exitosa con su pareja.
En el caso de los hombres -quienes son la mayor parte de mis pacientes- muchas veces sienten que pierden su hombría cuando llegan al consultorio con dudas sobre disfunción eréctil o eyaculación precoz porque se les ha enseñado que los “machos” siempre deben estar listos y no fallar. Yo espero que en ambos casos, esos conceptos tan erróneos y dañinos que la sociedad nos ha impuesto desaparezcan. Espero que en un futuro cercano todos estos tabúes se vayan erradicando y el conocimiento esté al alcance de todos.
La salud mental juega un papel importantísimo en la vida íntima. ¿De qué manera puede verse afectado nuestro desempeño y la forma en la que disfrutamos de nuestra sexualidad si existe un trastorno depresivo, bipolaridad, ansiedad u otros?
NV: Creo que con el paso del tiempo, más aún después de haber pasado por una pandemia, la salud mental se ha convertido en un tema de amplia discusión y difusión. Este tipo de trastornos referentes a la salud mental -y sus implicaciones en la vida sexual- deben ser tratados por un equipo multidisciplinario compuesto por médicos de diversas áreas (ginecólogo, urólogo, sexólogo, psicóloga y psiquiatra).
Es importante que normalicemos la conversación sobre este tipo de trastornos con la familia, la pareja, los amigos y compañeros de trabajo, y que no sintamos temor o vergüenza de levantar la mano y pedir ayuda. Cuando tenemos un diagnóstico certero de lo que nos está afectando, entonces podemos trabajar en lo que nos aqueja y posteriormente llevarlo al plano sexual para -poco a poco- ir recuperando el gusto por la intimidad y el placer, que suelen verse muy afectados cuando una persona está deprimida o ansiosa.
Si bien los hombres hablan sin tapujos sobre sexo, a la hora de encarar seriamente el tema de su sexualidad se paralizan. ¿Es más difícil hablar con los hombres? ¿Porqué cree que sucede esto?
NV: El sexo es uno de los temas -además del fútbol- que con frecuencia protagoniza una conversación entre hombres. Sin embargo a la hora de hacer una consulta con un médico o profesional en urología o sexología, les cuesta muchísimo exponer sus inquietudes, o hablar sobre alguna disfunción.
A lo largo de mi carrera he aprendido a aplicar algunas estrategias para que mis pacientes se sientan tranquilos alhacer preguntas. Lo que yo he notado es que existe mucha ignorancia, especialmente dentro de la generación de hombres que rondan los 60 años, y que fueron criados de una forma muy machista, en la que se les enseñó que sus esposas o pareja debían “servirles”.
Pero hoy día las generaciones más jóvenes tienen otra mentalidad, y están dispuestos a escuchar y aprender, por lo que yo personalmente tengo mucha esperanza en el futuro de la forma cómo se abarca la sexualidad masculina y lo que afortunadamente implica para las mujeres.